Es un hecho que el salario mínimo en México se ha duplicado en los últimos años, aunque no todos gozan de este beneficio ya que siguen existiendo empresas o negocios que evaden la ley y ni siquiera les brindan los derechos más básicos a sus trabajadores. Sin embargo, hoy toca revisar una iniciativa de ley que plantea ajustar la base con la que se mide actualmente e incluir gastos que van más allá de la canasta básica.
Dicho sea de paso que, aunque la iniciativa en el presente 2026 logra mejorar sustancialmente el ingreso promedio, podría enfrentar un “problema” en el mediano/largo plazo con las estadísticas actuales de México brindadas por el INEGI y el reemplazo generacional ya que, además de que va a la baja, podría verse afectada esta nueva medición. A continuación, todo lo que debes saber sobre esta propuesta.
La iniciativa
Fue presentada por el Senador Ricardo Anaya el 13 de febrero del 2025 y busca reformar el artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, más específicamente pretende modificar la fijación de los salarios mínimos utilizando la Línea de Pobreza por Ingresos, la cual muestra un costo total de la canasta básica alimentaria (y no alimentaria) en 4,564.96 pesos y multiplicarla por 3.4, para así alcanzar los ingresos mensuales de 15,520.86 pesos para cada trabajador.
Ahora resolvamos de dónde viene cada concepto y la cifra de 3.4 para entender la problemática que pretende resolver y el tope que podría enfrentar eventualmente con la estadística de reemplazo generacional.
Actualmente la constitución en el artículo 123 donde se pretende hacer la modificación dice lo siguiente:
La fijación anual de los salarios mínimos generales o profesionales, o la revisión de los mismos, nunca estará por debajo de la inflación observada durante el periodo de su vigencia.
Y los siguientes dos párrafos dicen esto:
Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Los salarios mínimos profesionales se fijarán considerando, además, las condiciones de las distintas actividades económicas.
Los salarios mínimos se fijarán por una comisión nacional integrada por representantes de los trabajadores, de los patrones y del gobierno, la que podrá auxiliarse de las comisiones especiales de carácter consultivo que considere indispensables para el mejor desempeño de sus funciones.
Lo que se puede notar aquí es que no hay una base o garantía de cumplir con necesidades como la canasta básica que se ha colocado como un indicador del costo de traer la comida a la mesa a lo largo de los años, aunque sí se señala que el salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades de una familia. Sin embargo, se mantiene sin una garantía sólida hasta el momento.
La reforma que presenta Ricardo Anaya busca brindar de mayor certidumbre a los hogares en México utilizando instrumentos de medición actuales y respaldados por instituciones mexicanas que ya muestran datos tangibles, tal es el caso de la Línea de Pobreza por Ingresos y los Promedio de Integrantes por Hogar.
Línea de Pobreza por Ingresos
Este dato es proporcionado por CONEVAL y se refiere al valor monetario total de la canasta alimentaria y no alimentaria por persona al mes. Es decir, a la cantidad de dinero que una persona necesita al mes para satisfacer necesidades más allá de alimentarse como podría ser la renta de una vivienda, la luz, el agua, internet, esparcimiento social, etc.
Lo que no se debe de confundir con Línea de Pobreza Extrema por Ingresos cuya medición indica únicamente el valor de la canasta básica por persona al mes.
Si bien la propia CONEVAL exhorta a que el cálculo de la LPI no debería representar un gasto que el patrón debería cubrir ya que la configuración del ingreso familiar puede ser diferente en cada situación, casi parece una contradicción en la Constitución que, existiendo un indicador de total de gastos que sí aseguran las necesidades de una familia, no se use para determinar el monto mínimo que una persona integrante de ella debe recibir a fin del mes.
Promedio de Integrantes por Hogar
Por otro lado, este dato se obtiene de parte de los censos del INEGI sobre la vivienda en México, la cual ha ido experimentando una caída importante en los últimos 30 años pasando de 4.7 en 1995 a 3.3 en 2025. Es decir, que actualmente en el país, por cada vivienda hay cerca de 3.3 integrantes de ese hogar.
Y es de aquí de donde el Senador retoma el segundo dato para darle una base más sólida a este nuevo cálculo que propone, aunque esta misma información es que el podría generar “problemas” en el futuro en diferentes escenarios posibles.
El reemplazo generacional
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Bueno, hay una relación muy estrecha detrás del dato de los integrantes del hogar con el descenso en la población que México experimenta y que parece será una constante a lo largo de las siguientes décadas. En otras palabras, que el país presente un promedio de reemplazo generacional de 1.2 hijos por mujer indica que, en el mediano y largo plazo, podrá existir una disminución tangible en los integrantes de un hogar.
Es decir, dentro de 20 o 30 años (de continuar con la tendencia a la baja) además de que la población descenderá, también lo hará el promedio de integrantes ya que cada vez más hogares estarán compuestos de solo dos integrantes o uno. Es decir, una pareja sin hijos o una persona soltera.
El decrecimiento del salario mínimo
Es este escenario es el que supone un tope en la evolución del salario mínimo ya que pone sobre la mesa promedios de integrantes de 2.5 personas por hogar en un futuro (o menos) y que será usado para el cálculo de éste junto con la Línea de Pobreza por Ingresos.
En otras palabras, hace un momento hicimos el cálculo de:
- LPI (4,564.96) x PIH (3.3) = 15,520.86 pesos mexicanos
Pero qué pasará si en 2030 los datos del PIH bajan a 3 o 2.9 mientras que el LPI no cambia demasiado.
- LPI (4,700.24) x PIH (3) = 14,100.63 pesos mexicanos
Es decir, con una sola caída de .3 unidades, que es más que posible consultando los datos históricos, estaríamos hablando de una disminución de más de mil pesos mexicanos en el salario mínimo.
Y aquí, ¿qué sucederá? ¿Se bajará el salario a los trabajadores que ya reciben el mínimo una vez hecho el nuevo cálculo? ¿Los nuevos trabajadores entrarán con un salario mínimo menor? ¿Se ajustará el LPI para garantizar un salario mínimo base? ¿Cada cinco años tendremos un ajuste al salario mínimo en lugar de manera anual?
Son dudas que quedan al aire y que vale la pena hacerlas ya que sí, actualmente suena muy bien ganar, como mínimo, más de quince mil pesos mensuales; pero falta cruzar datos que nos permitan mirar al futuro de México y ayudarnos a entender cómo afrontar estos retos.




